Confiabilidad del Nuevo Testamento
- Allan S. Contreras Ríos

- Jul 10, 2018
- 13 min read
Updated: Oct 30, 2018
Allan S. Contreras Ríos
El Evangelio según no-Cristianos
A pesar de que muchos no-Cristianos creen que el Nuevo Testamento no puede ser tomado como evidencia de la existencia de Jesús, se topan con un problema cuando se señalan las fuentes de historiadores no-Cristianos que mencionan a Jesús. Es por eso que a continuación se mencionan algunos de esos historiadores y citas en donde mencionan algo con respecto a Cristo y a Cristianos. El que no quiera creer en la historicidad de Cristo después de ver esto, es porque simplemente se rehúsa a creer, y no por falta de evidencia.
El historiador Judío (no-Cristiano, e incluso fariseo) más importante de su tiempo, Flavio Josefo (37-100 d.C.) escribió:
“Por este tiempo vivió un hombre sabio llamado Jesús, y su conducta era buena, y era sabido que era virtuoso. Muchos de entre los judíos y de las otras naciones se hicieron discípulos suyos. Pilato lo condenó a ser crucificado y a morir. Pero los que habían venido a ser sus discípulos no abandonaron el discipulado. Informaron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo. Por ello, quizá fue el Mesías, acerca de quien los profetas han dicho maravillas. Y la tribu de los cristianos, así llamada por él, no ha desaparecido hasta el día de hoy.”[1]
Muchos creen que Josefo no es una buena fuente para la existencia de Jesús pues no lo menciona mucho – esto no puede ser suficiente para ir en contra; la existencia de muchos no tendría evidencia bajo estos parámetros, pues ¿cuántos libros se han escrito de uno? Hay que tener en cuenta que Josefo era un historiador para el emperador y por lo tanto tenía que escoger sus temas y palabras cuidadosamente; especialmente cuando el Cristianismo era considerado una secta peligrosa por negar los dioses romanos. Pero esto no evitó que Josefo escribiera más acerca de Jesús:
“Siendo Anán [un sumo sacerdote] de este carácter, aprovechándose de la oportunidad, pues Festo había fallecido y Albino todavía estaba en camino, reunió el sanedrín. Llamó a juicio al hermano de Jesús que se llamó Cristo, su nombre era Jacobo, y con él hizo comparecer a varios otros. Los acusó de ser infractores a la ley y los condenó a ser apedreados.”[2]
En esta cita no solamente se tiene una referencia hacia Jesús, sino que se confirma incluso por su nombre Jacobo (Santiago), quien murió apedreado. Cabe resaltar que aunque los hermanos de Jesús no simpatizaban con su ministerio, posteriormente no solo creyeron, sino que, como en el caso de Santiago, incluso fue líder de la iglesia en Jerusalén (Hechos 21:17-18 cf. 15:13). Pero Josefo no fue el único que mencionó a Jesús o a sus seguidores. Plinio el joven le escribe a Trajano:
“Nunca he participado en las investigaciones sobre los Cristianos. Por tanto no sé qué hechos ni en qué medida deban de ser castigados o perseguidos. Y con no pocas dudas me he preguntado si no habría de hacer diferencias por razón de la edad, o si la tierna edad ha de ser tratada del mismo modo que la adulta; si se debe personar a quien se arrepiente, o si bien a cualquiera que haya sido Cristiano de nada le sirva abjurar, si ha de castigarse por el mero hecho de llamarse cristiano, aunque no se hayan cometido hechos reprobables, o las acciones reprobables que van unidas a ese nombre.
Mientras tanto, esto es lo que he hecho con aquellos que me han sido entregados por ser cristianos. Les preguntaba a ellos mismos si eran cristianos. A los que respondían afirmativamente, le repetía dos o tres veces la pregunta, amenazándolos con suplicios: a los que perseveraban, los he hecho matar. No dudaba, de hecho, confesaran lo que confesasen, que se los debiera castigar al menos por tal pertinacia y obstinación inflexible.
A otros, atrapados por la misma locura, los he anotado para enviarlos a Roma, puesto que eran ciudadanos romanos. Bien pronto, como sucede en estos casos, multiplicándose las denuncias al proseguir la indagación, se presentaron otros casos diferentes.
Fue presentada una denuncia anónima que contenía el nombre de muchas personas. Aquellos negaban ser cristianos o haberlo sido, si invocaban los nombres de los dioses según la fórmula que yo les impuse, y si ofrecían sacrificios con incienso y vino a tu imagen, que yo había hecho instalar con tal objeto entre las imágenes de los dioses, y además maldecían a Cristo, cosas todas ellas que me dicen que es imposible conseguir de los que son verdaderamente cristianos, he considerado que deberían ser puestos en libertad.
Otros, cuyo nombre había sido dado por un denunciante, dijeron que eran cristianos, pero después lo negaron. Lo habían sido, pero después dejaron de serlo, algunos al cabo de tres años, otros de mas, algunos incluso por más de veinte. También todos estos han adorado tu imagen y las estatuas de los dioses y han maldecido a Cristo.
Por otra parte, estos afirmaban que toda su culpa o su error había consistido en la costumbre de reunirse determinado día antes de salir el sol, y cantar entre ellos sucesivamente un himno a Cristo, como si fuese un dios, y en obligarse bajo juramento, no a perpetuar cualquier delito, sino a no cometer robo o adulterio, a no faltar a lo prometido, a no negarse a dar lo recibido en depósito. Concluidos esos ritos, tenían la costumbre de separarse y reunirse de nuevo para tomar el alimento, por lo demás ordinario e inocente. Pero que habían abandonado tales prácticas después de mi decreto, con el cual, siguiendo tus órdenes, había prohibido tales cosas.
He considerado sumamente necesario arrancar la verdad, incluso mediante la tortura, a dos esclavas a las que se llamaba servidoras. Pero no logre descubrir otra cosa que una superstición irracional desmesurada.
Por eso, suspendiendo la investigación, recurro a ti para pedir consejo. El asunto me ha parecido digno de tal consulta, sobre todo por el gran número de denunciados. Son muchos, de hecho, de toda edad, de toda clase social, de ambos sexos, los que están o serán puestos en peligro. No es solo en la ciudad, sino también en las aldeas y por el campo, por donde se difunde el contagio de esta superstición. Sin embargo, me parece que se la puede contener y acallar. De hecho, me consta que los templos, que se habían quedado casi desiertos, comienzan de nuevo a ser frecuentados, y las ceremonias rituales, que se habían interrumpido hace tiempo, son retomadas, y que por todas partes se vende la carne de las víctimas, que hasta ahora tenían escasos compradores. De donde se puede concluir que gran cantidad de personas podría enmendarse si se les ofrece la ocasión de arrepentirse” [3]
Trajano le responde a Plinio:
“Querido Plinio, tú has actuado muy bien en los procesos contra los cristianos. A este respecto no será posible establecer normas fijas. Ellos no deberán ser perseguidos, pero deberán ser castigados en caso de ser denunciados. En cualquier caso, si el acusado declara que deja de ser cristiano y lo prueba por la vía de los hechos, esto es, consiente en adorar nuestros dioses, en ese caso debe ser perdonado. Por lo que respecta a las denuncias anónimas, estas no deben ser aceptadas por ningún motivo ya que ellas constituyen un detestable ejemplo: son cosas que no corresponden a nuestro siglo.”
Suetonio, que fue un historiador y biógrafo Romano del primer siglo y amigo de Plinio el joven escribió:
“A los judíos, instigados por Chrestus, los expulsó de Roma por sus continuas revueltas”[4]
Y también escribió:
“Bajo éste [Nerón] se reprimieron y castigaron muchos abusos, dictándose reglamentos muy severos...Nerón infligió suplicios a los cristianos, un género de hombres de una superstición nueva y maligna.”[5]
El emperador Romano Adriano escribió:
“Por lo tanto, no deseo, que el asunto pase sin examinación, para que estos hombres no sean hostigados ni se les ofrezca oportunidad de procedimientos maliciosos a los informantes. Si, por lo tanto, los provinciales pueden manifestar claramente sus acusaciones contra los cristianos, para responder ante el tribunal, que sigan este camino solamente, pero no por meras peticiones, y meros clamores contra los cristianos. Porque es mucho más apropiado, si alguien trae una acusación, que debe examinarlo.”[6]
Tácito, un historiador Romano del primer siglo, el cual es considerado uno de los historiadores más confiables del mundo antiguo escribió:
“Con este propósito, él [Nerón] castigó con torturas intensas a una clase de hombres que eran detestados por sus prácticas malas, a quienes el populacho llamaba comúnmente cristianos… El nombre se derivaba de Christus [latín de Cristo], quien padeció bajo Poncio Pilato, procurador de Judea en el gobierno de Tiberio. A causa de este evento, se reprimió por un tiempo a esta secta, de la cual él fue fundador, y se controló el crecimiento de esta superstición; pero surgió poco después y se esparció con rigor, no solamente en Judea, el lugar donde se originó, sino también en la ciudad de Roma.”[7]
Tallus fue un historiador temprano que, aunque la mayor parte de su obra se perdió, algunos de sus escritos fueron citados por Sexto Julio Africano en su libro “Historia del Mundo.” Una de esas citas es mencionada por Julio de la siguiente manera (en donde describe la crucifixión en Lucas 23:44-45):
“En todo el mundo hubo una oscuridad terrible, y las rocas se partieron por un terremoto, y muchos lugares en Judea y otros lugares quedaron destruidos. Thallus, en el tercer libro de sus historias, explica la oscuridad como un eclipse de Sol, lo cual me parece irrazonable.”[8]
Jesús también es mencionado en el Talmud (escritos Judíos). Y aunque lo mencionan varias veces, muchas de las citas son tardías y de un valor histórico cuestionable. La cita más significante sería de Sanedrín 43a:
“En la víspera de la Pascua, Yeshu fue ahorcado. Durante cuarenta días antes de que se llevara a cabo la ejecución, un heraldo salió y gritó: "Va a ser apedreado porque ha practicado la hechicería y ha atraído a Israel a la apostasía". Cualquiera que pueda decir algo a su favor, que se presente y suplique en su nombre. "Pero como no se presentó nada en su favor, ¡fue ahorcado en vísperas de la Pascua!”
Luciano de Samosata, un escritor del segundo siglo escribió:
“Como sabrás, los cristianos adoran a un hombre hasta este día—el personaje distinguido que introdujo sus ritos novedosos y que murió por esa razón… Como podrás ver, estas criaturas equivocadas comienzan con la convicción general que son inmortales por siempre, lo cual explica el menosprecio a la muerte y la auto-devoción voluntaria que son tan comunes entre ellos. Su primer legislador también les convenció que todos eran hermanos, desde el momento que se convierten, y ahora niegan a los dioses de Grecia y adoran al sabio crucificado, y viven según sus leyes (Sobre la Muerte de Peregrino).”
Simplemente, en un periodo de 150 años, hay 10 fuentes no-Cristianas que mencionan a Jesús. Igualmente, en un periodo de 150 años, solo 9 fuentes no-Cristianas mencionan a Tiberio César que fue el emperador Romano durante el tiempo de Jesús. “Así que, descontando todas las fuentes Cristianas, Jesús es en realidad mencionado por una fuente más que el emperador Romano. Si incluyes las fuentes Cristianas, ¡los autores que mencionan a Jesús sobrepasa en número a los que mencionan a Tiberio por 43 a 10! [El no. 10 de Tiberio incluye al autor Cristiano Lucas].” [9]
Esta evidencia nos indica que la teoría de que Jesús no existió no tiene fundamentos razonables. Los historiadores no-Cristianos revelan que la historia es congruente con aquella que nos da el Nuevo Testamento. E incluso el hecho de que no-Cristianos confirmen lo que el Nuevo Testamento dice, le da más peso a la historicidad de este último. Ninguno de los historiadores nos dice creer lo que el Nuevo Testamento dice, pero reafirman que los Cristianos en efecto sí creían lo que se escribió en el Nuevo Testamento.
Ahora bien, para saber si el Nuevo Testamento es un registro de historia real, se necesitan contestar dos preguntas: ¿Tenemos copias confiables de los documentos originales? ¿Dicen la verdad estos documentos?
¿Tenemos copias confiables?
Muchos niegan que existan copias confiables de los documentos originales. Su base es una idea similar a la del juego “teléfono descompuesto.” Dudan que se haya transmitido el mensaje sin haber cambiado. Pero, afortunadamente, la información del Nuevo Testamento no fue transmitida oralmente, sino escrita, así que el “teléfono descompuesto” no aplica en este caso.
Número de Manuscritos
Es difícil determinar la cantidad de manuscritos (copias de los originales) que existen, pues es un número que no ha permanecido estático –crece continuamente debido a nuevos descubrimientos.
Confirmados, se dice que existen alrededor de 5,856[10] manuscritos escritos a mano del Nuevo Testamento Griego. Esto significa que fueron escritos antes de 1516 (invención de la imprenta). Pero se estima que existan alrededor de 20,000 considerando muchos que no han sido publicados o que son parte de una colección privada. Entre estos manuscritos se encuentran cientos que datan de tiempos bastante antiguos. Algunos de los manuscritos están incompletos (unas 4 docenas). Pero en “conjunto representan el mayor número de documentos relativos a un texto de la Antigüedad jamás reunido.”[11]
Fechas de los Manuscritos más Tempranos
Por razones obvias, los manuscritos más importantes son los más viejos. Existen varios manuscritos cuyo origen data desde el segundo siglo. Uno de estos es el P52 que contiene Juan 18:31-33, 37-38; muchos eruditos lo fechan entre el 100 al 125 d.C. Considerando que Juan fue escrito entre los años 80-85 d.C., significa que esta copia es solamente 20 más vieja.

Otro sería el P64 que contiene secciones de Mateo; los eruditos lo datan entre los años 150-175 d.C. mientras que Mateo fue escrito entre los años 45-50 d.C.; lo que significa que el manuscrito es solo unos 100 años más joven.
Y es posible que el manuscrito P137 que contiene secciones de Marcos, sea el manuscrito más antiguo, pues lo están fechando dentro del primer siglo. Existen otros 9 que podrían ser más antiguos que el P52, estos se encontraron en la Cueva 7 en Qumrán, pero aún están siendo analizadas: 2 del 7Q6, 7Q15, 7Q5, 7Q7, 7Q9, 7Q4, 7Q10, 7Q8.
Cabe destacar entre estos que existe una Armonía de los Evangelios (es decir, un intento por unir los 4 Evangelios en orden cronológico) llamada el Diatesarón (significa “uno a través de cuatro”) que fue compilada en el año 170 d.C. por Taciano, discípulo de Justino Mártir.

La Biblia comparada con otros escritos clásicos


Si se comparan otros documentos antiguos y sus copias y el lapso de tiempo entre ellas, tal como en las imágenes arriba, se puede ver que el Nuevo Testamento no tiene competencia en su confiabilidad. Dudar de él debería hacer dudar con mucha más razón de los otros documentos.
Durante el tiempo del emperador Diocleciano, se trató de destruir toda copia del Nuevo Testamento. Pero incluso si hubiera tenido éxito, el Nuevo Testamento puede reconstruirse por los escritos de los Padres de la Iglesia:
Citas de la Biblia por escritores de la 1er a 3er generación de Cristianos

Todo el Nuevo Testamento puede ser reconstruido por sus citas, excepto por 11 versículos. Con esto, no solo se tienen miles de manuscritos sino también miles de citas de esos manuscritos, lo cual hace de la reconstrucción del texto original algo virtualmente certero.
Reconstrucción del Original
El proceso de comparación entre copias y citas permite la reconstrucción del original, incluso si hay errores en las copias. “Supongamos que tenemos cuatro diferentes manuscritos que tienen cuatro errores diferentes en el mismo versículo, como Filipenses 4:13 (‘Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.’). Aquí están las copias hipotéticas:
1. T#do lo puedo en Cristo que me fortalece.
2. To#o lo puedo en Cristo que me fortalece.
3. Tod# lo puedo en Cristo que me fortalece.
4. # odo lo puedo en Cristo que me fortalece.” [12]
Como se puede ver, es muy difícil perder el sentido original de lo que el texto decía. Los errores que hay en los manuscritos son como los de este ejemplo. La reconstrucción del Nuevo Testamento es incluso más fácil que este ejemplo, puesto que hay menos errores en los manuscritos que los representados en el ejemplo arriba.
Algunos escépticos preguntan ¿Por qué Dios no preservo los originales? Una posibilidad del por qué, es que es más fácil alterar un documento, que alterar miles de ellos. Otros argumentan que existen más de 200,000 errores en los manuscritos del Nuevo Testamento y por eso debería de rechazarse. Pero estos errores en los manuscritos son en su mayoría gramaticales (i.e. puntuación y ortografía). Lo otro a considerar es que estos errores están esparcidos entre más de 5,800 copias, es decir, la variante en la ortografía de una letra por una palabra en un versículo en 2,000 manuscritos se cuentan como 2,000 errores. Esto significa que el texto es más del 98% puro, y ese porcentaje que falta no afecta ni una sola doctrina de la fe Cristiana. Y aún más, no hay ningún documento de la antigüedad del que pueda decirse lo mismo. La Ilíada de Homero, por ejemplo, solo llega al 95%.
¿Dicen la verdad estos documentos?
Ya que se demostró sin lugar a duda que el Nuevo Testamento que se tiene en la actualidad es confiable en su contenido, falta ahora contestar la segunda pregunta: ¿Dice la verdad? La respuesta que uno tenga a esta pregunta determinará si creer en milagros o la resurrección es posible o no. Es por eso que a continuación analizaremos algunas de las objeciones que se tienen comúnmente a la confiabilidad histórica:
La historia no puede saberse
Los escépticos afirman que no se puede saber lo que sucedió en un evento en el pasado porque no tenemos acceso a todos los hechos. Con esa lógica, los científicos no podrían saber nada tampoco porque no tienen acceso a todos los hechos. Lo cual es absurdo. Mientras que no se tienen todos los hechos, es posible juntar lo suficiente de ellos para saber qué pasó. Incluso otro problema con la lógica de decir que algo no pasó de cierta manera da por hecho que sí se sabe qué pasó.
El Nuevo Testamento contiene milagros
Puesto que Dios existe, los milagros son posibles. La existencia de Dios ya ha sido demostrada por muchos a través de diferentes argumentos: Cosmológico, Teleológico, Moral, etc. La inclusión de milagros no niega la historicidad del Nuevo Testamento. Al contrario, podría incluso fortalecerla.
Son historias que se inventaron sus escritores para sacar provecho
¿Qué provecho sacaron? Si se habla de riquezas, poder o estatus; los escritores del Nuevo Testamento no obtuvieron ninguna de estas cosas. De hecho, muchos de ellos murieron martirizados por creer lo que escribieron.
Los creyentes no son objetivos
La lógica del escéptico en este argumento es que puesto que los escritores del Nuevo Testamento eran creyentes no podían ser objetivos en lo que escribieron. Pero esto es una tontería, por decir mucho. Un doctor puede dar un diagnóstico (poco favorable) objetivo hacia un paciente por quien tenga sentimientos especiales. Y de hecho, esos sentimientos pueden hacer que el doctor haga sus diagnósticos con más diligencia y atención, para tratar al paciente apropiadamente. Aunque alguien no sea neutral, no significa que no pueda ser objetivo.
Conclusión
Esto es solamente la punta del glaciar en cuanto al testimonio histórico y manuscritos. Pero con esta información, alguien que está interesado en aprender más acerca de la confiabilidad del Nuevo Testamento puede tener algo que satisfaga su curiosidad. No hay duda de que es irracional no creer en la existencia de un hombre cuya vida dividió la historia en dos. Si el Nuevo Testamento es confiable en su información, como se ha expuesto anteriormente, la existencia de Jesús y Dios está 100% comprobada.
[1] Alfonso Ropero, «INTRODUCCIÓN: Josefo como historiador», en Antigüedades de los Judíos, ed. Alfonso Ropero Berzosa, Colección Historia (Barcelona, España: Editorial CLIE, 2013), 26–27.
[2] Flavio Josefo, Antigüedades de los Judíos, ed. Alfonso Ropero Berzosa, Colección Historia (Barcelona, España: Editorial CLIE, 2013), 754.
[3] https://lasbodasdecana.wordpress.com/2007/10/22/una-carta-de-plinio-el-joven-a-trajano/
[4] Vit. Caes., Claudius, 25
[5] Nero, 16
[6] Historia Eclesiástica, 4.9
[7] Anales 15.44
[8] Julio Africano, Sincelo.
[9] Norman L. Geisler y Frank Turek, I don’t have enough faith to be an atheist (Wheaton, IL: Crossway Books, 2004), 222.
[10] Josh McDowell y Sean McDowell, Evidence that demands a verdict: life-changing truth for a skeptical world (Nashville: Thomas Nelson, 2017).
[11] A. Carmona, «MANUSCRITOS», ed. Alfonso Ropero Berzosa, Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia (Viladecavalls, Barcelona: Editorial CLIE, 2013), 1589.
[12] Norman L. Geisler y Frank Turek, I don’t have enough faith to be an atheist (Wheaton, IL: Crossway Books, 2004), 228.




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